En Sospechosos Inusuales, se colocan 12 sospechosos boca arriba en la mesa. El Testigo mira en secreto quién es el culpable y, en cada ronda, juega una carta de pista eligiendo uno de sus dos textos para describir la “personalidad” del culpable. Lo importante: los Detectives no pueden basarse en rasgos físicos (tipo “tiene anteojos” o “es rubio”), sino en lo que imaginan por su apariencia y actitud.
Después, los Detectives discuten y dan vuelta boca abajo a un sospechoso que creen inocente. Si por accidente dan vuelta al culpable, pierden. Si logran ir descartando hasta que quede solo el culpable, ganan. Es un juego de intuición, discusión y prejuicios (sí, el juego lo dice en tu cara), con partidas rápidas y mucha rejugabilidad.







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