En Chromino, cada jugador comienza con varias fichas formadas por tres cuadrados de colores. Durante tu turno tenés que colocar una de ellas en la mesa haciendo que al menos dos colores coincidan con los de las fichas que ya fueron jugadas. Si no podés colocar ninguna, robás una nueva ficha e intentás nuevamente.
La clave está en elegir bien qué ficha jugar y cómo orientarla para dejarte más opciones en los próximos turnos, mientras tratás de dificultarle las jugadas a los demás. A medida que el tablero crece aparecen nuevas posibilidades y también nuevos desafíos para encontrar el lugar ideal. Con reglas muy simples y una mecánica accesible para todas las edades, Chromino ofrece partidas ágiles que combinan observación, planificación y un toque de estrategia, convirtiéndose en una excelente alternativa al dominó tradicional.




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