En Mada, cada jugador va formando su propia pila de cactus jugando cartas con números que deben ser iguales o mayores al último que colocó. En tu turno podés bajar una carta de tu mano, robar una nueva o probar suerte, robando directamente del mazo y jugando la carta que aparezca. Esta última opción puede salvarte cuando no tenés una buena jugada, pero si aparece un cactus con un número menor al que necesitabas, te pinchás y la ronda termina.
Además, aparecen lémures y escorpiones con efectos especiales que pueden ayudarte a acomodar tu pila o complicar los planes durante la partida. Al terminar cada ronda conseguirás cartas según cómo te haya ido, y las flores que aparecen en ellas serán tus puntos. La partida continúa hasta que alguien consigue su quinta carta de puntuación y gana quien haya reunido más flores. Con reglas sencillas, partidas de unos 20 minutos y ese pequeño dilema constante entre jugar seguro o tentar a la suerte, Mada funciona muy bien tanto con chicos como con adultos.




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