En Scythe, cada jugador controla una de las facciones que intentan ganar influencia en una Europa alternativa después de una gran guerra. Todas comienzan desde diferentes posiciones, con habilidades propias, distintos recursos y un objetivo secreto, haciendo que la manera de desarrollar cada facción sea diferente. A lo largo de la partida tendrás que producir recursos, mover trabajadores y unidades por el mapa, construir edificios, desplegar mechs, reclutar nuevos miembros y mejorar la eficiencia de tus acciones.
En cada turno elegís una sección de tu tablero personal que te permite realizar una acción superior y, si disponés de los recursos necesarios, también una acción inferior. A medida que mejorás tu tablero, esas acciones se vuelven más eficientes, permitiéndote producir más, pagar menos recursos y encadenar turnos cada vez más potentes. Gran parte de la estrategia está en decidir cómo desarrollar tu propio motor económico y cuándo comenzar a expandirte por el mapa.
Aunque sus enormes mechs sugieran que todo se va a resolver civilizadamente a los tiros, Scythe no es principalmente un juego de combate. Los enfrentamientos existen y controlar territorios es importante, pero también cuentan la economía, la popularidad, las mejoras, las construcciones y los distintos logros que conseguís durante la partida. Cuando un jugador coloca su sexta estrella, la partida termina inmediatamente y se calcula la riqueza obtenida según las estrellas, territorios y recursos controlados, modificados por el nivel de popularidad. Con partidas de aproximadamente 90 a 120 minutos, Scythe es especialmente recomendable para quienes disfrutan de juegos de estrategia exigentes, facciones asimétricas, gestión de recursos y desarrollo de motores.





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