En Bichos, todas las cartas se mezclan boca abajo formando un mazo en el centro. En tu turno levantás una carta y sumás lo que trae a tu puntuación… si te quedás con ganas de seguir y levantás otra, podés aumentar aún más tu puntaje. El problema es que si aparece una carta que te arruina la racha, perdés lo acumulado de ese turno y tenés que replantear cómo jugás la próxima vez.
El juego pivoteará entre arriesgar y plantarse, porque cada carta puede darte puntos o tirarte todo abajo. La clave es decidir hasta dónde estás dispuesto a empujar tu suerte antes de pasar el turno al rival. Las partidas son rápidas, con tensión constante y muy fáciles de explicar, lo que las hace perfectas para jugar varias rondas seguidas en familia o entre amigos.







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