En Power Hungry Pets, cada jugador empieza con una carta y, en tu turno, robás una carta más. Entonces tenés dos en la mano y tenés que decidir cuál conservar y cuál jugar. Cada carta tiene un número (de 0 a 10) y un efecto especial que puede eliminar a otro jugador, protegerte o cambiar la dinámica de la ronda.
Cuando jugás la carta, activás su efecto y la dejás en la mesa. Si alguien queda eliminado durante la ronda, se queda sin jugar más hasta la siguiente. Cuando ya no se pueden robar cartas, se comparan los números de las cartas que quedan y quien tenga la carta más alta gana la ficha de la ronda. La partida termina cuando alguien consigue suficientes fichas según la cantidad de jugadores.
El juego se basa en tomar decisiones rápidas, aprovechar los efectos de las cartas y leer un poco lo que podrían tener los demás. Con partidas de alrededor de 15 minutos y mucha interacción, ofrece una experiencia ligera y divertida para familias, grupos y mesas con amigos.







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