En ATR, cada jugador comienza con 10 cartas blancas de respuesta. En cada ronda, uno toma el rol de ATR, roba una carta negra y lee en voz alta la consigna. Los demás eligen en secreto la carta de su mano que crean que completa la frase de la manera más divertida, absurda o inesperada y se la entregan boca abajo.
El ATR mezcla las respuestas para no saber quién jugó cada una, las combina una por una con la consigna y finalmente elige su favorita. El jugador responsable de esa respuesta se queda con la carta negra y suma 1 punto. Después todos vuelven a completar su mano hasta tener 10 cartas y el rol de ATR pasa al siguiente jugador. El primero en conseguir 5 puntos gana la partida.
Con 442 cartas y una enorme cantidad de combinaciones posibles, ATR mantiene la mecánica simple y efectiva de H.D.P., pero adapta su humor y sus referencias para jugadores más jóvenes. Es un juego pensado para juntadas, cumpleaños y grupos grandes donde la creatividad importa, aunque tener la carta más ridículamente adecuada en el momento justo suele ayudar bastante.




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