En Harmonies, los jugadores van construyendo un paisaje colocando fichas de colores que representan distintos tipos de terreno. En cada turno elegís un grupo de fichas disponibles y las ubicás en tu tablero, intentando formar combinaciones que te permitan colocar animales y activar sus condiciones de puntuación.
La clave está en cómo combinás esos terrenos: cada carta de animal te pide patrones específicos, así que tenés que decidir si priorizar lo que ya empezaste o adaptarte a lo que aparece disponible. Además, el espacio es limitado, así que cada ficha cuenta.
Es un juego de planificación y adaptación, donde no hay interacción agresiva pero sí competencia por las mejores opciones. Las partidas son ágiles y cada una se siente distinta según las cartas y decisiones que tomes, con esa mezcla rara de “relajante” y “me equivoqué hace tres turnos y ahora lo estoy pagando”.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.