En Metal Gear Solid: El Juego de Mesa, los jugadores se infiltran en Shadow Moses para detener a FOXHOUND y evitar una amenaza nuclear. La campaña está compuesta por 14 misiones que siguen los acontecimientos del videojuego original y alternan entre escenarios de infiltración y enfrentamientos contra jefes. También incluye 6 Misiones VR independientes, ideales para jugar partidas fuera de la campaña y desbloquear nuevo equipamiento.
El sigilo es una de las mecánicas centrales. Tendrás que moverte aprovechando coberturas, evitar la línea de visión de las patrullas, distraer enemigos y coordinar las habilidades de los personajes para cumplir los objetivos sin activar las alarmas. Si los guardias te descubren, entran en funcionamiento los sistemas de investigación y alerta y el combate puede convertirse rápidamente en un problema. Incluso aparecen elementos clásicos del videojuego, desde golpear paredes para distraer enemigos hasta esconderse en las inevitables cajas de cartón, porque hay tradiciones que la humanidad sencillamente debe preservar.
Cada personaje ofrece una forma distinta de afrontar las misiones: Snake destaca en los derribos sigilosos, Meryl puede utilizar su disfraz para pasar entre patrullas, Otacon dispone de habilidades de hackeo y Gray Fox cuenta con sus propias capacidades de combate. Además, los enfrentamientos contra jefes abandonan el sigilo y presentan desafíos específicos que requieren estrategias diferentes. Con partidas de aproximadamente 60 a 90 minutos, miniaturas, evolución del equipamiento y una campaña conectada, Metal Gear Solid: El Juego de Mesa busca trasladar a la mesa la combinación de infiltración, tensión, acción y narrativa que convirtió al videojuego en un clásico.





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