En Océanos de Papel, durante tu turno podés tomar una carta visible de las pilas de descarte o robar dos del mazo, quedarte con una y descartar la otra. El objetivo es ir formando combinaciones con las cartas de tu mano para sumar puntos y activar efectos especiales: por ejemplo, algunas parejas te permiten robar cartas adicionales, jugar otro turno o incluso sacarle una carta a otro jugador.
Cuando conseguís 7 puntos o más, aparece la decisión más importante: podés terminar la ronda inmediatamente o arriesgarte y darle un último turno a tus rivales, apostando a que aun así vas a terminar con la mejor puntuación. Si acertás, conseguís una recompensa mayor; si alguien te supera, la jugada puede salir bastante cara. Con partidas de alrededor de 30 minutos, reglas sencillas y una mezcla muy entretenida de colección de cartas, combos y tentar a la suerte, Océanos de Papel logra tener bastante estrategia dentro de una caja diminuta. Y sus ilustraciones realizadas con fotografías de origami le dan una estética espectacular y muy particular.




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