En Casa Fantasma, las cartas forman las distintas habitaciones de una casa en la que un fantasma y un gato se divierten haciendo lío. Durante el turno, un jugador controla a uno de estos personajes mientras los demás mantienen los ojos cerrados. Después de moverlo por la casa, da vuelta una de las cartas y los demás jugadores tendrán unos segundos para observar todo e intentar descubrir qué habitación cambió.
La clave está en recordar cómo estaba formada la casa antes del cambio y ser rápido para encontrar la diferencia antes que los demás. Con partidas de aproximadamente 10 a 15 minutos, reglas muy sencillas y una mecánica que cualquiera puede entender enseguida, Casa Fantasma combina memoria visual y velocidad en un juego ideal para chicos y familias. Además, fue elegido Mejor Juego Infantil en los Premios Lúdicos Argentinos 2025.



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